martes, 13 de enero de 2009

La Commonwealth Atlántica

Un día me gustaría desarrollar la idea de la "Commonwealth Atlántica" del blog de McBlack; es superinteresante.

Desde Galicia o desde el Norte de Portugal; hasta Irlanda. Pasando por Asturias, Cantabria, País Vasco / Navarra. Cruza el Pirineo y sigue por el País Vasco y Navarra franceses, hasta Gascuña (Bayona) y Aquitania (Burdeos). Sigue por la costa, hasta Bretaña (y quizá Normandía). Cruza el Canal y cubre el Sur de Inglaterra y Sudoeste y Cornualles. Llega a Gales, cruza el mar hasta Irlanda y sigue hasta Escocia.

Pinturas rupestres (Altamira en Cantabria y Lascaux en Aquitania). Después menhires: País Vasco, Bretaña, Sudoeste de Inglaterra (Stonehenge), hasta Irlanda (Grange). Después los celtas frente a los romanos, después el grial y Arturo.

En la Alta Edad Media, el románico, que baja por Aquitania, avanza via el norte de España y llega a Galicia. El camino de Santiago de Compostela. También avanza por el Atlántico, desde Saintes o Poitiers hacia Normadía, de donde salta a Inglaterra.

El comercio de la Baja Edad Media, y los burgos (Santander, Bilbao, Bayona, Burdeos, Exeter, Los Cinque Ports). Es también tiempo de los fueros municipales y de la influencia inglesa, en toda la zona: los mismos reyes ingleses / aquitanos gobiernan el sudoeste de la actual Francia, Normandía (y dominan Brataña), Inglaterra; e influyen en Asturias o Irlanda.

En la Edad Moderna, los piratas, frente a la centralización de las monarquís absolutas. Lso piratas crean el comercio atlántico, con Ameríca del Norte y el Caribe.

Después el comercio triangular con América (S. XVIII y XIX): esclavos de Africa, ron y caña y algodón de América, manufacturas europeas. Sigue con la industrialización compartida, del S. XIX y XX, financiada por las fortunas de los indianos: Escocia, Inglaterra, Flandes, País Vasco, Asturias.

Ojalá se volviese a poner en marcha este arco atlántico.

TOTALMENTE DE ACUERDO, MACBLACK

Macblack comenta, sobre mi estudio de la Iglesia de Santa Bárbara de Madrid. Estoy totalmente de acuerdo, con sus apuntes sociológicos.

Como él dice: "La sociedad de este pais nunca tuvo la capacidad de producir una burguesía que llevase a cabo la revolución necesaria para modernizar" España.

Como él argumenta, este fenómeno "Sí se ha producido, antes o después, sangrienta o pacíficamente en el resto de Europa (Occidental). Los derechos no se regalan, tienen que ser conseguidos."

En fin ... "Ese es el tema", como suele decir Macblack: burguesía débil, acostumbrada a los fórceps y los bastones de apoyo de Papá Estado. Desde el proteccionismo de vascos y catalanes a fines del Siglo XIX, y durante las dictaduras de Primo de Rivera y Franco, hasta la burocratización de la CEOE, hoy en día.

sábado, 27 de diciembre de 2008

IGLESIA DE SANTA BARBARA EN MADRID. DOS OPORTUNIDADES PERDIDAS PARA ESPAÑA

La Iglesia de Santa Bárbara está en el centro de Madrid, al lado del Tribunal Supremo, del que es parroquia. Es la frontera entre el Madrid castizo, de los Austrias, y el Madrid terrateniente y funcionarial, del Siglo XIX. Fue la iglesia del Monasterio de la Visitación, más conocido como las Salesas Reales. Iglesia y convento fueron fundados, en 1748, por la reina Bárbara de Braganza, mujer de Fernando VI.

A fines del Siglo XIX, el Estado se incautó del Monasterio y lo destinó a Palacio de Justicia y sede del Tribunal Supremo, mientras que la iglesia siguió abierta al culto.

La neoclásica iglesia de Santa Bárbara es obra del arquitecto francés Carlier. Forma parte de los intentos de los reyes Borbones, Felipe V, y sus hijos Fernando VI y Carlos III, y sus arquitectos franceses e italianos, por adaptar la capital madrileña al neoclasicismo francés.

No quiero hablar de la iglesia; aunque su serena belleza neoclásica y su pequeño jardín, invitan a la calma y la meditación. Hablaré de sus sepulcros: dobles símbolos de una España que no pudo ser.

En el interior, están los sepulcros de Fernando VI y Bárbara de Braganza, realizados por Sabatini, otro de los arquitectos que intentaron modernizar el estilo hispánico y adaptarlo a la moda europea. También se encuentra el sepulcro del general Leopoldo O´Donnell, duque de Tetuán. Ambos simbolizan, en sus tumbas, oportunidades perdidas, para el conservadurismo reformista y liberalizador español.

1.- FERNANDO VI, REY ILUSTRADO. ENSAYO DE CONSERVADURISMO LIBERAL Y REFORMISTA

Fernando VI, esposo de Bárbara de Braganza, comenzó su reinado, inaugurando una política de reformas internas. El objetivo no era destruir la estructura tradicional del país; era adaptarlo y modernizarlo. Los protagonistas fueron el francófilo Marqués de la Ensenada y el anglófilo José de Carvajal.

1.1.- El Marqués de la Ensenada, intento de modernizar España

El Marqués de la Ensenada fue secretario de Hacienda, Marina e Indias. Intentó potenciar la modernización del país, desde el gobierno.

Intentó sustituir los impuestos tradicionales por un impuesto único: el catastro. Éste gravaba en proporción a la capacidad económica de cada contribuyente.

Creó un banco, estatal, para favorecer la transferencia internacional de fondos. Todas las operaciones en el extranjero quedaron en manos del Estado.

Impulsó y liberalizó el comercio americano. Sustituyó el sistema de monopolio, flotas y galeones, para que cualquier barco español, previa autorización, pudiera comerciar libremente con América.

1.2.- José de Carvajal, intento de apertura de España al exterior

José de Carvajal fue secretario de Estado. Reforzó la posición exterior de España, y contribuyó al florecimiento cultural, creando la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Reformó el ejército y aumentó la influencia española, durante las guerras de Sucesión Austríaca y de los Siete Años.

De Carvajal consiguió firmar un concordato con la Santa Sede y desarrolló una política de
acercamiento a Gran Bretaña y Portugal. Por ejemplo, llegó a acuerdos con Portugal, sobre el reparto de territorios americanos. España cedió a Portugal una zona, donde estaban parte de las reducciones jesuitas; esto supuso un largo enfrentamiento con los guaraníes, y una grave crisis en la Corte española, pues Ensenada era favorable a los jesuitas. Pero triunfó el sector “laicista” y fue destituido.

1.3.- Final del reinado y de un intento modernizador

En 1758, falleció la reina Dña. Bárbara; esto llevó al rey a la locura []. Se recluyó en palacio, hasta su muerte, al año de la de su esposa. Sus restos mortales descansan junto con los de su mujer en la iglesia de Santa Bárbara. Con Fernando VI, muere uno de los muchos intentos de hacer una política de Estado, a la vez respetuosa con la tradición, y con voluntad de reformar el país, adaptándolo a los nuevos tiempos europeos. Intento después seguido por su hermano y sucesor, Carlos III.

2.- EL GENERAL LEOPOLDO O’DONNELL, DUQUE DE TETUÁN, MILITAR CONSERVADOR Y LIBERAL

Leopoldo O'Donnell representa otro intento de modernización de España, desde posturas conservadoras. O’Donnell fue el clásico militar y político del Siglo XIX español. Fue Presidente del Consejo de Ministros, durante el reinado de Isabel II, en 1856 y de 1858 a 1863 y de 1865 a 1866.

2.1.- Actividad militar y primeras armas políticas

Leopoldo O’Donnell procedía de una familia de origen irlandés y tradición militar. Desarrolló la típica carrera militar, durante el reinado de Isabel II. Entró en la primera guerra carlista, como oficial en el bando isabelino, a pesar de que su familia era carlista. Fue ascendiendo, hasta mariscal, y en 1839 era Capitán General de Aragón, Valencia y Murcia, venciendo al terrible General Cabrera.

Acabó la guerra, en 1840, como teniente general y conde de Lucena (por su victoria frente a Cabrera). En la década de los cuarenta, fue sufriendo los vaivenes de la política: ocupaba cargos, cuando gobernaban los “moderados” (conservadores), y se exiliaba o intentaba insurrecciones, cuando gobernaban los “progresistas” (liberales radicales)

A partir de 1854, O’Donnell es uno de los grandes protagonistas de la política monárquica-militar-constitucional española. En ese año, se levanta contra el Gobierno “moderado”, en “la Vicalvarada”; Antonio Cánovas publica su “Manifiesto de Manzanares” y logra atraer a su bando a gran parte del ejército. Con el triunfo revolucionario, el General Espartero, nuevo Presidente del Consejo, nombra a O'Donnell ministro de la Guerra, importante departamento, pues de él depende el ejército.

2.2.- Protagonismo político: jefatura del Gobierno

Espartero cae en 1856 y Leopoldo O'Donnell forma gobierno. Crea la “Unión Liberal”, como vía intermedia, entre conservadores autoritarios (o “moderados”) y liberales radicales (o “progresistas”): apoya a las clases medias, defendiendo el laissez-faire económico (para desarrollar a la burguesía) y confiscando las tierras de la Iglesia Católica (para favorecer a los campesinos). Fue pronto destituido y siguieron dos años de reacción conservadora. Pero su primer gobierno había sentado las bases de su futura política.

El General O’Donnell vuelve al poder en 1858, desarrollando una activa política liberal conservadora, en la misma línea de los políticos franceses y británicos coetáneos: en el exterior, agresividad política y militar; en el interior, defensa de las instituciones (monarquía parlamentaria), y tolerancia frente a las otras posiciones políticas.

2.3.- Expansionismo, eficiencia, liberalismo económico, tolerancia

En 1858, el Gobierno de O’Donnell declara la guerra a Marruecos. Acabó con el Tratado de Tetuán, que reconoció las posiciones españolas en el norte de África. Por su victoria, O’Donnell fue nombrado duque de Tetuán. En 1862, envió a Sudamérica una expedición científica, escoltada por navíos de guerra.

En el interior, destaca la rápida expansión del ferrocarril y de las obras públicas, y su forma de gobernar, que permitía la existencia de partidos de oposición, incluso de los republicanos. O’Donnell gobernó hasta 1863, cuando las presiones de los “moderados” forzaron su dimisión.

En 1865, el Gobierno “moderado” cae, por su sangrienta represión de las protestas estudiantiles. O'Donnell, de nuevo, es Presidente del Consejo. Pero, en 1866, enfrentado con Isabel II, deja el poder.

2.4.- Balance de los gobiernos O’Donnell

Los gobiernos de O’Donnell se esforzaron por desarrollar la economía. Atrajeron la inversión extranjera, y mejoraron la red ferroviaria y las carreteras, aumentaron las obras públicas y se mejoró el aparato administrativo. Sus gobiernos consiguieron cierto desarrollo económico y alentaron la industrialización del País Vasco, Navarra y Cataluña.

La bonanza económica fue empleada para lanzarse a una política exterior más expansiva, ligada a la Francia de Napoleón III. Tropas españolas apoyaron a las francesas en Indochina y México. O’Donnell también intentó recuperar influencia en América: intervención en México, reincorporación de Santo Domingo o Guerra del Pacífico contra Perú y Chile, son intentos de recuperar la influencia española en las antiguas posesiones americanas. O’Donnell también intentó poner las bases para una expansión colonial en África, con su guerra contra Marruecos, que acabó reconociendo las posesiones españolas.

En política interior, los periodos de gobierno de O’Donnell se caracterizaron por una cierta apertura política. Permitió la actuación libre de los partidos de oposición, desde “progresistas”, hasta republicanos. Aunque fracasó en sus intentos de reincorporar a los “progresistas” al sistema político.

Exiliado en Biarritz, Leopoldo O’Donnell muere allí, en 1867. Está enterrado en la iglesia de Santa Bárbara.

3.- DOS MANERAS PARECIDAS DE MEJORAR LA POLÍTICA ESPAÑOLA

Fernando VI y Bárbara de Braganza. Baldomero O’Donnell. Dos maneras parecidas de entender la política española: monarquía y respeto a las instituciones; intervención exterior y no aislamiento; posiciones preeuropeas, inversión para la mejora del país y modernización económica; cierto liberalismo frente a las imposiciones de la Iglesia Católica; tolerancia.

En ambos casos, estos intentos de gobierno, a la vez conservadores y aperturistas, se saldaron con relativos fracasos. Esperemos que no sea el sino de España.

lunes, 22 de diciembre de 2008

SANTIAGO NADAL GAYA - VERONA Y ARGEL

Mi padre se llamaba Santiago Nadal Gaya. Era redactor-jefe de la Sección Internacional del periódico LA VANGUARDIA de Barcelona (España). Era monárquico liberal, y opositor a la dictadura del General Franco; era miembro del Consejo Privado de D. Juan de Borbón, aspirante a la corona, considerado el rey por sus partidarios, enfrentado a Franco; D. Juan era el padre de D. Juan Carlos, actual Rey de España.

Santiago Nadal defendió, desde LA VANGUARDIA y el semanario DESTINO, posiciones monárquicas y de centro, frente al autoritarismo del régimen franquista. Desde ambas publicaciones, defendió la postura de los aliados (especialmente el Reino Unido), frente al eje nazi-fascista. Después de la guerra, fue condecorado por los gobiernos británico (Victory Cross) y francés (Legión de Honor).

En 1944, Santiago Nadal escribió un artículo, llamado «Verona y Argel», que apareció en DESTINO. Denunciaba la violencia derivada de la política y es fácil atribuirle clave española: «¡Basta ya de depuraciones, de expedientes de «justicia estricta», de «limpieza», de tribunales políticos, de fusilamientos y de paseos legalizados!» clama el artículo. Fue encarcelado, por las claras alusiones contra la represión franquista, de ese artíuclo. Sólo la intervención de Josep Pla, el alcalde barcelonés Miguel Mateu y el ministro Carceller conseguirán que recupere la libertad.

Dice así.

VERONA Y ARGEL - Por Santiago Nadal

Proceso de Verona. Proceso de Argel. Justicia estricta, a rajatabla, según se dice. Y, sin embargo, de signo radicalmente contrario.

Unos hombres fueron fusilados por "traición" a un lado y otro, por "traición" al bando contrario. La ley, la supuesta ley se exige con un rigor tanto más implacable cuanto que en realidad, no existe. Se imponen actitudes heroicas y tajantes cuando el mundo está lleno de legítimas dudas y de espantosos terrores. Cuando son inextricables las situaciones dramáticas, las dudas íntimas de millones de conciencias honradas, brutales las imposiciones por un lado y por otro. Cuando la rueda de la fortuna sonríe hoy a unos y mañana a otros. Cuando la humanidad sabe menos que nunca lo que ha de hacer. Cuando todo esto sucumbe a instintos de venganza, al odio, la demagogia el miedo disfrazado de justo rigor, claman pidiendo justicia estricta, fusilamientos, depuraciones, sanciones, castigos, más dolores todavía sobre la desgraciada Humanidad en guerra.

Porque unos votaron dentro de unas leyes establecidas, lo que sus enemigos no querían. Porque otro tomó públicamente una actitud que, en uno u otro momento, bien pocos no han tomado en su patria creyendo con ello servirla. ¡Reos de muerte! ¡Reos de muerte!

Entre los horrores de una guerra causada por el odio y la incomprensión, los que podían evitarlo siguen sembrando mayores odios, incomprensiones cada vez más radicales. En una Europa de gobiernos surgidos al azar, al margen de espantosas catástrofes, cansados por el choque de potencia cósmica, he aquí que todos pretenden el legitimismo más estricto que el de los antiguos señores absolutos.

¡Traición al fascismo, resurgido por obra del extranjero y bien a precario! ¡Traición a la Tercera República que nadie sabe exactamente dónde para! No hay un estado de derecho casi en ninguna parte, y todos, sin embargo, pretenden recoger la más franca adhesión de todos. Y, si no: ¡pena de muerte! ¡Pena de muerte!

Bajo tanta "justicia", tanto "patriotismo", tanto "tribunal", no hay más, en realidad, que una verdad primordial: la sed de venganza, el odio, el despecho. Ya va siendo hora que todo esto se acabe si no se quiere que tristísimas noticias sucedan a las ya tristes que ahora van surgiendo.

La terrible, la inevitable palabra ha surgido ya: la guerra civil. Guerra Civil en el continente -oculta, tenebrosa y siniestra por ver la ocupación extranjera-: guerra civil late en las depuraciones de Argel. Mañana siempre la misma perspectiva. Si no se acaba todo esto, será Europa la que habrá acabado. O lo que es peor, habrá alcanzado la más repugnante de las etapas históricas: aquella en que junto a una civilización material avanzada dominará una implacable barbarie moral.

Está tardando en llegar la hora general de los grandes estadistas que hablen al mundo un verdadero lenguaje que la mayoría, sin duda, espera. Basta ya de depuraciones, de expedientes, de "justicia estricta", de "limpieza", de tribunales políticos, de fusilamientos y de "paseos tenebrosos".

Lo que la humanidad necesita es un periodo de verdadera justicia, de derecho, de irretroactividad de las penas, de "la buena fe se supone, mientras no se demuestre lo contrario", de "la aplicación de las penas, en caso de duda se hará en favor del reo", de paz, trabajo y reposo

¿Surgirá el grupo de estadistas que, en los países hoy en guerra, hable mi lenguaje llegada la paz? ¡Dios lo quiera, pero lo cierto es que, por ahora, por desgracia, no vemos ninguna todavía!

Proceso de Verona. Proceso de Argel. Tristes símbolos de una época. ¡Cómo deseamos un tiempo en que las gentes los califiquen con su verdadero nombre: farsas legales en que la pasión de la venganza se ha disfrazado con la toga de la Ley para ocultar los más primarios instintos del hombre airado!

LA VIDA ... ES ESTO?

Que la alegría de vivir nos permita dejar los sentimientos negativos, que frustran nuestro objetivo: alcanzar la verdadera felicidad.

domingo, 21 de diciembre de 2008

QUIN LLOC DE L'ATLÀNTIC?

A que no sabeu si és el Cantàbric o el Canal de la Mànega?




sábado, 20 de diciembre de 2008

FERNANDO LUGO, ECLESIÁSTICO Y PRESIDENTE DE PARAGUAY

Mi amigo Parapiti Pora nos envía un interesante comentario, sobre la influencia estadounidense en el nuevo gobierno de centro-izquierda de Paraguay, del Presidente Fernando Lugo. No creo que extrañe a nadie. Tampoco es sorprendente la elección de un obispo católico, como líder de Paraguay; el país tiene una larga tradición de gobiernos eclesiásticos.

1.- EL OBISPO PRESIDENTE

1.1.- Fernando Lugo, sacerdote y obispo

Fernando Lugo, Presidente de Paraguay, ha tenido la tradicional carrera eclesiástica católica. De familia humilde, hizo estudios eclesiásticos, y se licenció en la Universidad Católica de La Asunción (Paraguay). Fue ordenado sacerdote en 1977 y trabajó en Ecuador, como misionero y párroco. En los años ochenta, estudió en la Pontificia Universidad Gregoriana, regida por los jesuitas. Vuelve a Paraguay, como presbítero; en 1994, es nombrado obispo de San Pedro, la región más pobre del país.

A partir de su nombramiento episcopal, monseñor Lugo desarrolla una intensa actividad, en defensa de los pobres de su diócesis. En 2004, el Vaticano dispuso su retiro como obispo, aunque siguió, como párroco en ambientes populares. Finalmente, en 2006, Lugo renunció a su ministerio sacerdotal, para dedicarse a la política.

1.2.- Fernando Lugo, candidato de la oposición, elegido Presidente

Desde 2006, Fernando Lugo se convirtió en el principal dirigente de la oposición. Canalizó las protestas de partidos, movimientos sociales y sindicatos, contra la política del Partido Colorado, que gobernaba Paraguay, desde hacía más de 60 años.

Lugo se presentó a las elecciones presidenciales de 2008, por la Alianza Patriótica para el Cambio, coalición de partidos de centro e izquierda contrarios al gubernamental Partido Colorado. Ésta incluía, desde el Partido Liberal Radical Auténtico (oposición tradicional a los colorados) y el socialdemócrata Partido Revolucionario Febrerista, hasta populistas de izquierda, y movimientos sociales y sindicales.

Lugo se declaró de centro, para anunciar después sus simpatías hacia el socialismo.
En las elecciones generales y presidenciales de 2008, venció Lugo con una ventaja de un 10 %, sobre la candidata gubernamental. Finalizaban, así, 61 años de gobierno del Partido Colorado.

2.- EL GOBIERNO DE LOS JESUITAS

No es la primera vez que sacerdotes católicos gobiernan Paraguay. El país tiene un original antecedente, en el gobierno de los jesuitas, sobre el campesinado indio (guaranis), agrupado en “reducciones”, durante los siglos XVII y XVIII.

2.1.- Las “Reducciones Jesuitas”

La Compañía de Jesús organizó sus “Reducciones Jesuitas”, en el Este de Paraguay, a partir de 1609, para contribuir a la pacificación de los indígenas. Trabajaban con la población indígena guaraní, y organizaron un régimen político estable y un sistema agrícola próspero. Las reducciones florecieron durante casi 150 años, hasta que fueron destruidas por las tropas portuguesas y españolas, a mediados del Siglo XVIII. Las ruinas de estas originales misiones todavía pueden verse en Paraguay, norte de Argentina y oeste de Brasil.

2.2.- Organización de las Reducciones

Los padres jesuitas controlaban las reducciones, combinando su gobierno teocrático con cierta participación indígena. Desarrollaron una original mezcla cultural: barroco hispánico, religión católica, música indígena, respeto a la lengua guaraní, etc.

Desde 1604 hasta 1767, los jesuitas establecieron, con los indígenas guaraníes de Paraguay, un original gobierno teocrático. Las reducciones llegaron a ser prácticamente independientes, con gran autonomía frente a los gobernadores de Asunción. Cobijaban a miles de indígenas, a los que se enseñaba la religión católica, agricultura, artesanía y pequeña industria. La lengua guaraní fue respetada y se fijó por escrito; se usó, para escribir obras de teología o historia.

Cada reducción estaba regida por jesuitas, que vivían en ella: “rector”, máxima autoridad; “doctrinero”, encargado de la instrucción; “despensero”, encargado de la administración económica; y “coadjutor”, nexo entre jesuitas e indígenas.

2.3.- Fin de las Reducciones

Las reducciones cayeron, víctimas de un doble enfrentamiento, típico del Siglo XVIII.

Por un lado, oposición entre “despotismo ilustrado” y la tradicional Iglesia Católica, especialmente los jesuitas. Las monarquías española y portuguesa pretendían modernizar la industria y la agricultura, desarrollar la economía y la cultura de sus súbditos; todo ello, bajo un gobierno absolutista monarquico. El choque con la Iglesia era inevitable.

Por otro lado, los terratenientes latinoamericanos se oponían a las normas de las monarquías española y portuguesa y de la Iglesia Católica, que protegían a los indios y dificultaban su explotación como trabajadores. Las reducciones, gobernadas por jesuitas, con una cultura tradicional específica y un régimen tuitivo de los indios, eran un obstáculo.

En 1750 las cortes española y portuguesa decidieron repartirse el territorio de las reducciones. Los jesuitas se negaron a ello, y los ejércitos de ambos países emprendieron sucesivas campañas, para imponer el gobierno real. La resistencia acabó en 1757. En paralelo, los jesuitas fueron expulsados de España y Portugal, y sus dominios respectivos.

Las reducciones fueron puestas bajo el control de delegados reales y pasaron a ser dirigidas por grupos seglares y religiosos. Entraron en un proceso de decadencia, y acabaron despareciendo, por la accion combinada de los terratenientes y los gobiernos coloniales español y portugues

3.- ¿UNA TRADICIÓN RESURGENTE?

Creíamos que el gobierno eclesiástico había desaparecido de Paraguay; pero quizá resurge. Quizá sea una alternativa paraguaya, frente a la tradición de dictadores, que normalmente rigen el país: José Gaspar Francia (1816-1840), el general Carlos López y su hijo (1840-1865) o los generales Moríñigo (1940-1948) y Stroesner (1954-1989), entre otros.

REMBRANDT VAN RIJN

REMBRANDT VAN RIJN